Llegué a Londres en el tren de alta velocidad Eurostar desde Bruselas en un viaje de dos horas, lamentablemente el Eurail no incluye Inglaterra, por lo cual tuve que pagar una reserva bastante cara, la opción más económica era el avión, pero quería a toda costa viajar por el Eurotunel. El Eurotunel, como su nombre lo indica, es un túnel, pero no uno cualquiera, este túnel es submarino y atraviesa el Canal de la Mancha uniendo Francia con Reino Unido. A mi parecer una de las obras de ingeniería más impresionantes de todos los tiempos, por nada del mundo quería perderme la experiencia de viajar en un tren que va por debajo del mar. Para aquellos que les interese informarse sobre el Eurotunel les dejo un documental de Megaestructuras muy interesante de como fue construido:
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Siempre creí que París era la ciudad más increíble del mundo y que no habría ninguna que lograra cambiar mi opinión, hasta que visité Barcelona años atrás y luego Londres. Viajando me di cuenta que no hay que guiarse por fotos u opiniones ajenas, hay que mirar con nuestros propios ojos y vivir la ciudad para luego sacar nuestras propias conclusiones. Londres me impactó, en los meses que duró este viaje me preguntaba cuantas veces mi visión y preferencia iba a modificarse y re-modificarse cada vez que visitara una nueva ciudad.
Londres fue la ciudad en la cual estuvimos más tiempo, es una de las ciudades más grandes de Europa y con una lista infinita de sitios para visitar. En nuestra visita coincidimos con una amiga que viajaba en las mismas fechas, ella conocía la ciudad de memoria por lo cual fue nuestra fiel guía. Nos alojamos en Camden Town, un barrio alternativo repleto de tiendas y bares espectaculares. Allí se puede encontrar de todo y a unos precios increíbles, de hecho me traje muchas cosas de ahí, souvenirs y variedades de té sobre todo.
No es una ciudad para recorrer caminando, ya que es muy grande y los puntos de interés están muy dispersos. La mejor manera de desplazarse es en metro, o como allí lo llaman “The Tube” o “Underground”, aunque no hay que perderse la experiencia de viajar en los buses rojos de dos pisos, mirar la ciudad desde ahí arriba ofrece una perspectiva única. El transporte es excelente y puntual, pero bastante caro (£5.50 por trayecto), lo mejor es comprar una tarjeta llamada “travelcard” la que permite viajar de manera ilimitada por cierta cantidad de días, de esta manera se ahorra algo de dinero.
En nuestros primeros días visitamos varios museos, cabe destacar que la mayoría son totalmente gratuitos. Visitamos la National Gallery, el museo de arte más importante de Londres donde se encuentran en su mayoría pinturas del renacimiento holandés e italiano y pintura española del siglo XVII, no soy gran conocedora de lo que a pintura respecta, pero vale la pena visitarlo. Uno de los museos más increíbles que visité fue el British Museum, el museo público más antiguo del mundo y el cual generó una gran polémica por albergar piezas de obtención algo dudosa, entre los objetos más destacados se encuentran la Piedra de Rosetta y los espectaculares frisos del Partenón (hasta el día de hoy Atenas los reclama). Y para ver algo de arte contemporáneo, visitamos el Tate Modern, no solo se destacan sus exposiciones sino la arquitectura del edificio.
La primera noche fuimos a ver la ceremonia de las llaves en la Torre de Londres, la entrada es gratuita pero se debe reservar por escrito con una antelación de dos meses. Esta ceremonia tiene 700 años de historia y es toda una tradición londinense, tiene lugar todas las noches en la Torre de Londres y juega en ella un papel fundamental el jefe de guardia de la torre, con su casaca roja y gorro tudor, cierra la puerta principal y hace entrega de las llaves al “Resident Governor” de la Torre. Es importante aclarar que estas personas no son actores, sino que estudiaron para sus respectivos puestos y viven dentro del recinto amurallado, este acto es exactamente igual a como se hacía hace 700 años. No pude tomar fotos ya que estaba prohibido, pero el guardia accedió con mucho humor a tomarse una foto conmigo una vez finalizada la ceremonia.
Durante los días visitamos todos aquellos lugares emblemáticos e imperdibles de Londres, entre ellos Picadilly Circus, Trafalgar Square, la abadía de Westminster, el cambio de guardia en el Palacio de Buckingham, sus diferentes parques, entre tantos otros.
Entre nuestros planes nocturnos, hicimos un tour de Jack el destripador, donde te llevan por los escenarios en el barrio de Whitechapel donde realmente se cometieron los famosos asesinatos, la gente que vive allí está tan acostumbrada a estos tours que se divierten asustando a los turistas. También fuimos a ver un musical, que luego dedicaré un post especial.
Hubo dos cosas en particular que me llamaron mucho la atención de esta ciudad. La primera fue la amabilidad de la gente, si te encontraban mirando un mapa enseguida se acercaban para ofrecerte ayuda, en una misma cuadra me preguntaron dos veces si estaba perdida, no podía creerlo. Y la segunda fue la limpieza, nunca en la vida vi una ciudad tan limpia y ordenada, caminando cerca del Tower Bridge había un señor limpiando, por no decir lustrando, un cesto de basura de hierro, realmente le estaba sacando brillo con un paño, épico.
En cuanto a la “ruta gastronómica”, uno de los platos típicos es el “fish and chips” (pescado con papas fritas), no se como cocinan ese pescado pero es delicioso! Otro de los platos tradicionales es el “english breakfast” (desayuno inglés), el cual incluye huevos fritos, tostadas, tocino, salchichas, tomates, champignones, porotos, café/té y jugo de naranja; desde luego que no es algo para desayunar todos los días si pretendemos tener una vida larga y saludable, pero vale la pena probarlo. También fuimos a “China town” a probar algunos platillos y algunos restaurantes divertidos de Camden Town.
El próximo post será para todos aquellos fanáticos de cierto niño mago londinense. Hasta pronto!